
¿Cómo te has adaptado a los cambios que trajo la pandemia de la COVID-19?
La primera sentencia “científica” que se conoce acerca de la necesidad que tienen todos los seres vivos de adaptarse al medio y las circunstancias a razón de preservarse es la de Charles Darwin en su obra “El origen de las especies” publicada en el año 1959. Desde entonces este concepto de adaptación ha tomado gran relevancia y permeado todos los contextos en los que el ser humano se desenvuelve, tal es el caso de las empresas, las organizaciones, la escuela, la vida misma y la sociedad entera.
La pandemia del COVID-19 supuso un gran reto para la humanidad, una verdadera prueba de fuego de la que se esperaba saliera fortalecida en su manera de ver la vida, de vivirla, en su valoración de la existencia, en su competencia axiológica, en su apuesta de vida y en su forma de coexistir en este planeta cada vez más moribundo. Sin embargo, parece que nada de esto ocurrió y los cambios que se esperaban no se dieron, seguimos malviviendo bajo el mismo afán, el mismo individualismo y la incapacidad de percibirnos de manera empática , armoniosa y colaborativa como una especie con el mismo objetivo común.
Hablo, desde luego, en términos generales. Obviamente muchas personas habrán consolidado “cambios” importantes en sus vidas que los han llevado a mejorar y adaptarse mejor a las exigencias de este mundo convulso.
En mi caso particular, una de las enseñanzas que me dejó esta pandemia y que quiero recomendarles hoy es la “prospección estratégica” o “anticipación estratégica”, que no se trata de nada distinto a desarrollar la capacidad para intentar anticiparse, de alguna manera, en el tiempo, a los cambios que, muy probablemente, se vendrán, con el inteligente fin de tomar decisiones en el presente que nos ayuden a estar mucho mejor parados o dispuestos en el futuro. Dicho de otra manera, se trata de intentar “predecir”, lógicamente con fundamento y a partir de un análisis de las circunstancias presentes, como de las tendencias, los hechos y situaciones que afrontará la humanidad, a mediano y largo plazo, con el fin de tomar decisiones favorables.
La “prospección estratégica” entonces, va un paso más allá de la capacidad de adaptarse, puesto que es una herramienta que permite evaluar las “posibles alternativas futuras” que puedan afectarnos, como individuos, organizaciones o sociedad con el fin de tomar decisiones de cara a ese futuro y ajustar las estrategias. Les pongo un ejemplo muy sencillo: analicemos un poco lo que pasa actualmente con el tema de los hidrocarburos o para ser más concretos con el tema de combustibles como la gasolina. En Colombia el precio de este se ha duplicado en un año y se prevé que puede seguir aumentando significativamente. Muy seguramente en sus países también. Esto parece, por muchas razones, algo irreversible. Ante estas circunstancias hacer una “prospección estratégica” implica intentar anticipar lo que se vendría: limitaciones económicas por el precio de la gasolina y altos costos en la movilidad. Analizando estas circunstancias evidentes se podrían tomar decisiones, tales como: irse a vivir lo más cerca posible al lugar de trabajo para ahorrarse los costos por desplazamiento.
Desde que conocí esta estrategia me enganché a ella y la he ido conociendo, apropiando y manejando en mi vida laboral y “personal” con evidentes resultados, pues aunque tiene gran uso en el campo de las organizaciones puede ser extrapolada y utilizada en cualquier ámbito o contexto.
Cuéntame si conocías esta estrategia, si la has utilizado y qué te parece?
Estaré atento a leerte.
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