Dinos algo acerca de tu par de zapatos preferido y adónde te han llevado.
Escribiré un poco a partir de esta sugerencia, sin superar la incómoda sensación de banalidad de hacerlo acerca de un tema tan frívolo y cliché.

Comenzaré por confesar que, los zapatos junto a los relojes, son las dos cosas o accesorios que más llaman mi atención y en los que no escatimo mucho al comprar. Mejor dicho, mi “gran tentación consumista”. Obviamente, hablo de un nivel media clasista, no del nivel de las grandes marcas y vitrinas de París.
En total, tengo 17 pares de zapatos, que van desde zapatos casuales, clásicos y deportivos y en donde 6 pares son para correr o hacer running. No se, en verdad, si sean muchos o pocos. Lo cierto, es que los que más disfruto son los de correr y los de caminar. Los que menos disfruto son los clásicos, esos que tengo que calzar para ir a reuniones y eventos formales y frívolos.
Últimamente estoy encontrando gran placer en caminar descalzo por el césped, por la tierra firme o por la playa, siento que me conecta y recarga de la energía del universo. Quizás, con el tiempo termine desechándolos todos y viviendo en mitad de un bosque virgen, sin zapatos, sin relojes y humanamente desnudo.
Por supuesto, están invitados a esa experiencia existencial.
Les abrazo.
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