¿Cuál el mayor riesgo que te gustaría correr, pero no te atreves?
La mayoría de las personas creen que viven, pero no, tan solo “sobreviven”. Es decir, van por la vida sin saber ni cómo, ni para dónde, sin un norte, sin un propósito y presos del miedo a lograr una vida plena, sin límites y sin ataduras.
La vida es un viaje maravilloso, el mejor de todos los viajes que puedas emprender. Un viaje lleno de aventuras, de sorpresas, de sensaciones, de alegrías, pero también de pesares. Es un viaje donde lo importante no es el sitio al que llegarás, sino disfrutar del camino. Pero, sucede que por estar pensando y pendientes del lugar al que queremos llegar nos olvidamos de disfrutar del camino.
Vale la pena correr el riesgo de vivir, vale la pena sacar el miedo de nuestra mente y de nuestro corazón y disfrutar de este viaje, que podría ser más corto de lo que pensamos. Tal vez sea este el único o último viaje y no vale la pena arruinarlo.
De modo que, si te preguntan a qué te dedicas, no te sonrojes al responder: – Soy un vividor, alguien que no teme a vivir plenamente la vida, sin aplazamientos y disfrutando del camino”

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