¿Cada cuánto sales a caminar o correr?
Tengo 54 años de edad, pero me siento de 40, y, curiosamente, cuando tenía 40 me sentía de 50. Pesaba, en ese entonces 95 kilos y era más sedentario que la misma palabra. Para complemento, comía desaforadamente como si no hubiese un mañana. Hoy, peso 70 kg, tengo un cuerpo liviano, sin zonas adiposas y soy capaz de correr durante varias horas: cuatro, cinco, en fin. Cuando antes no corría ni trescientos metros.
El detonante para el cambio, fue un día, en el colegio donde laboraba en ese entonces, hace unos cinco años atrás, que de repente me comenzaron a llamar: “gordo” o “gordi”, algunos compañeros, la señora dónde tomaba los alimentos y hasta algunos estudiantes. Se que no lo hacían de manera despectiva, sino como un gesto de confianza y cariño. No lo había notado, no lo percibía y pensaba que todo estaba normal. Pero, al día siguiente, frente al espejo se develaría la evidente verdad: tenía obesidad mórbida.
Algo hizo “clic” dentro de mí, algo se desajustó o se ajustó, pero a partir de esa misma semana comencé a hacer actividad física. Me compré una bicicleta, bastante modesta por cierto, y salía una que otra tarde a hacer cortos recorridos: 4 o 5 kilómetros, que por mi condición física, percibía como si fuesen mil.
Luego de varios meses, unos cinco, para ser más exactos, observé que no pasaba nada, que no bajaba de peso. Debo aclarar, que todo eran percepciones, pues nunca busqué asesoría profesional. En todo caso, me sentía bastante frustrado, pues veía que el esfuerzo no daba frutos. De tal manera, que dejé la bicicleta y comencé a correr. Los primeros días, muy poco: 500 metros o menos. A las semanas, ya corría tres kilómetros, aunque terminaba ahogado y con la lengua de corbata. El día que alcancé a correr 5 km por primera vez fue emocionante. No lo podía creer. Al año ya estaba participando, por primera vez en una carrera de 10 kilómetros. Desde luego, que fue emocionante y aunque había bajado unos cuantos kilos, aún tenia sobrepeso. Así que comencé a hacer “ayunos intermitentes” y a regular el consumo de algunas cosas como el azúcar, ciertos carbohidratos y grasas no saludables. En cinco meses logré bajar lo que no bajé en un año. Fortalecí los entrenamientos y unos meses después ya estaba corriendo media maratón con 75 kg.
Hoy, que escribo esta nota, ya he corrido una maratón completa y tengo un peso de 67 kg. No sé si tú, qué lees esto, corras, no sé si te guste; igual respeto tu forma de vida, sea cual sea y la valoro. Pero, no podría dejar de recomendar, para terminar, que corras, si no lo haces. Después de unos meses notarás la magia que hace en ti y en tu bienestar. por cierto, para responder la pregunta: corro cuatro días a la semana.
Gracias por ojear y leer estos relatos de vida. Te abrazo.

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