
¿En qué temas eres una autoridad?
Soy docente. Desde hace más de veinte años me dedico a esta bella labor. He sido siempre un profe inquieto, en el sentido, de que intento ir más allá de lo que dicen las teorías, la academia, los expertos, los libros. Desde luego, no desconociendo ese basto saber, por el contrario, apoyándome en el camino ya trazado por los demás, para encontrar mi propio camino, para encontrar “nuevos caminos”, nuevas formas de comprender las cosas, nuevas formas de hacer las cosas en lo que se refiere al mágico campo de la enseñanza y el aprendizaje. Soy de los que piensan, que, aunque se ha dicho mucho, aún y siempre quedan cosas por decir. Y me amparo en esta hipótesis en el argumento de que la educación, como el mundo y la vida misma son cambiantes. Incluso, aunque no lo podamos percibir nosotros mismos, como seres humanos, como maestros, como estudiantes, vamos mutando en diversos sentidos: físico, mental, emocional, cognitivo, neuronal, y hasta en aspectos como el carácter y la voluntad. No es lo mismo el profe, el estudiante, el contexto y la motivaciones del siglo XVI a los del momento actual. Montessori y Pestalozzi quedarían perplejos viendo el mundo en el que se desenvuelven los estudiantes hoy día, los estímulos y oportunidades de acceso a la información con la que cuentan. No tanto las aulas de clase, porque, irónicamente, en su gran mayoría siguen siendo igual a las de esos años remotos.
El punto, en todo caso, es que he dedicado mucho tiempo de mi vida a la cualificación formal en postgrados, pero sobre todo a la formación autónoma: indagando, leyendo y documentándome permanentemente acerca de este tema. Razón por la cual considero que tengo “cierta autoridad” en la materia y para hablar del asunto.
De otra parte, en los años recientes, he entendido que el problema de la educación es el problema de la vida, que no avanzaremos nunca en la educación sino avanzamos en la vida, que para resolver los problemas de la escuela hay que resolver los problemas de la vida y sobretodo, que no va la escuela por un lado y la vida por otro distinto, porque la escuela es la vida y la vida es la escuela. Y no es un simple juego de palabras. Es el verdadero sentido que la escuela debe tener.
Así las cosas, he puesto el foco, la atención y la energía a entender el vasto asunto de la vida y sus laberintos, para entender mejor la escuela. De allí qué aspectos como la sicología, las neurociencias, el crecimiento personal y la felicidad del ser humano ocupen un importante lugar en mis reflexiones, lecturas, pensamientos y producciones.
Por lo demás, me mueve como a todos, el vasto universo de la cultura y del mundo. Abrazo de luz. ✍️🎉🌺
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