
¿Qué te gustaría hacer cuando te jubiles?
Imagino esa etapa de mi vida viviendo en una “pequeña cabaña” a la orilla del mar, en uno de esos pueblos de la Costa Cordobesa. Moñitos iría bien, o, a lo sumo San Bernardo del Viento. Una cabaña lejos de la suntuosidad, pero cómoda y con las condiciones para vivir los últimos años con dignidad. Ha de tener entonces, una biblioteca con los mejores y selectos libros, esos a los que siempre se vuelve y que terminan haciéndose imprescindibles compañeros de viaje. Un bar con una buena reserva de vinos, suficiente para paliar las noches caribeñas y para nutrir el alma de las tertulias. Una práctica cocina, con su despensa básica, para alimentar el cuerpo, haciendo del comer un arte enfocado en vivir (las viandas y los frutos del mar tienen su papel protagónico en este performance). Ha de contar con “conexión a internet” y dispositivos para escribir – aunque no me molestaría hacerlo en libretas- para conspirar, en secreto y en silencio, desde esa trinchera, contra los malévolos del mundo, esos que quieren ver hundida hasta sus ruinas a la humanidad. Espero que la poesía, el arma elegida, esté a la altura de esa batalla.
Y la compañía?. No lo he pensado. Mi invitada de honor sería “la soledad”; pero, no caería nada mal al “alma” una eventual compañía, capaz de zambullirse, como yo, en opacidad de la vida y nacer cada día con el mismo brillo de ese sol caribeño. Si decidiera quedarse un tanto más, sería su decisión. Podríamos contar las estrellas por las noches tumbados sobre la arena blanca y bajo el arrullo del mar.
P/D. No ha de faltar tampoco el café. Bendecida noche a todos. ✍️
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