¿Con quién pasas la mayor parte del tiempo?
En la vida las personas llegan y se van. Siempre he pensado que la vida no es más que “bienvenidas y adioses”. Unas se quedan poco tiempo, otras un tanto más y así. Algunas es posible que se queden mucho tiempo, pero, al final todas se irán lo quieras o no, te guste o no.
Los “adioses” traen consigo su carga de nostalgia, unos quizás más que otros. En el fondo pienso que ese dulce dolor no es tanto por perder al otro u otra, sino por perder lo que se era con el otro. O, quizás, miedo a la soledad. Ese monstruo, tierno y a la vez cruel, al que todos temen.
En todo caso, nada puede existir peor en esta vida que perderse a sí mismo. Cuando algo así sucede quedas convertido en una especie de zombie, un cascarón vacío sin un alma que la habite. Perderse a sí mismo es perder todo propósito y sentido de vivir. De tal suerte que si a alguien debes cuidar con celo extremo es a ti mismo, que si a alguien debes consentir amorosamente es a ti mismo, que si a alguien debes conservar y valorar es a ti mismo.
La soledad, así vista no tiene porque intimidar, por el contrario, es una oportunidad para conocerte mejor, para conquistar tu propio corazón, para hacerte fuerte y para crecer en todos los sentidos posibles. Al final nadie puede estar contigo o dentro de ti, nadie puede habitarte, ni colonizarte por completo, más allá de lo que los sentidos permiten. Una pareja no es más que “dos soledades que se acompañan”.
Así, querido lector o lectora, “pasar tiempo contigo mismo” es la mayor fortuna que pueda existir.
Déjenme saber qué piensan al respecto. LOS LEO ✍️

Deja un comentario