¿Cuál es la prenda o el accesorio más antiguo que llevas hoy?
Tal vez Steve Jobs (QEPD) y Mark Zuckerberg le aprendieron la forma minimalista de vestir a Johnny Bravo, el personaje de la famosa serie animada que siempre vestía de la misma forma y color: “jeans azul y camiseta negra”, seguramente por razones distintas: Johnny Bravo por un ego enfermizo que le hacía creer que con esas prendas ninguna dama podría resistirse a sus encantos; mientras Jobs y Zuckerberg porque entendieron que vestirse siempre del mismo color les ahorraba una cantidad de tiempo importante, al no tener que tomar decisiones, que podían invertir en cosas realmente relevantes.
Y es que a algunas personas se les hace toda una odisea escoger el “outfit”, y mucho más si son mujeres. Decidir las prendas, los colores, la combinación perfecta de los zapatos con los accesorios demanda de una paciencia cuántica. igual a la que han de tener cuando van a tiendas de ropa a escoger qué comprar, de dónde salen, la mayoría de las veces, sin comprar nada, luego de horas de probarse en los bastidores toda la existencia del almacén.
Vestirse bien definitivamente “es un arte” impuesto por la moda, que no es más que esa tendencia que va marcando e imponiéndose generación tras generación, y que la mayoría de las veces es un lujo reservado para unos pocos, aunque al final las masas copian con telas y elementos más económicos los mismos diseños que se exhiben en las famosas pasarelas del mundo.
Vamos, en un ciclo del que no somos conscientes, de la desnudez de Adan y Eva, o de los primeros primates recién bajados de los árboles, a la desnudez de la moda que cada vez utiliza menos telas y materiales para cubrir la vanidad. Es decir, comenzamos desnudos y terminaremos irremediablemente desnudos otra vez, al parecer. Es increíblemente tentador observar hoy día cómo visten las mujeres con ropas que parece que llevaran untadas en el cuerpo y no puestas.
Le hemos asignado al vestir el poder de determinar cómo nos vemos y sentimos, como si eso que lleváramos puesto definiera nuestra valía, cuando lo que realmente ha de importar es lo que llevamos por dentro, lo que somos, ese ser maravilloso que palpita debajo de nuestras ropas. Por eso, aprendiendo algo de Jobs y Zuckerberg, más que devanarnos los sesos decidiendo qué vestir, deberíamos vestirnos siempre con nuestra mejor sonrisa y actitud , porque lo bueno y bello va por dentro.

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