LO QUE NO HAGAS POR TI, NO LO HARÁ NADIE.

Explica algo positivo que un miembro de tu familia haya hecho por ti.

Familia es familia, dice la popular canción de Rubén Blades, que expresa un mensaje claro y contundente: la familia el grupo social que mayor valor tiene para toda persona, el lugar común en donde convergen el afecto, el cariño y el cuidado. Al menos, eso es así en la mayoría de los hogares.

He expresado antes, en estas reflexiones, la necesidad de preservar el valor y la existencia misma de la familia como soporte de una sociedad que va a la deriva. No obstante, aunque todo lo anterior sea cierto es necesario centrar hoy la mirada en ti, en tu valía personal y en lo que has de hacer para alcanzar el equilibrio personal.

El amor de un padre o madre hacia sus hijos es absolutamente incondicional y es lo más cercano que pueda existir a un “amor maduro”, donde se ama sin esperar nada a cambio. Es, a lo sumo, un verdadero amor. Por los hijos lo daríamos todo, por ello haríamos todo. Sin embargo, por mucho amor que sintamos, no se trata de vivir la vida por ellos, no se trata de cargarlos, de encerrarlos en una burbuja donde nada malo les pase, por el contrario, se trata de animales a vivir su propia vida, de enseñarles a enfrentar sus miedos, de enseñarles a armar su equipaje con lo necesario para vivir, de fortalecer sus alas para que puedan elevarse alto y de que logren, entre otras cosas más, hacer realidad los grandes anhelos de su corazón.

A donde quiero llegar, es que aunque estés rodeado de seres queridos, que te aman y valoran, lo que no hagas por ti mismo, no lo hará nadie, pues en el fondo no somos más que soledades que se acompañan, soledades que se complementan para transitar el camino, a veces tortuoso, de la vida. Solos llegamos y solos nos iremos. Te animo a amar profundamente a los tuyos a compartir y disfrutar de su presencia, pero a asumir el control de tu propia vida. Eres el autor y el protagonista de la misma.


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