LOS CAMINOS INCIERTOS DE LA HUMANIDAD

¿Qué le espera a la humanidad?

Aunque quisiera, no podría quitarme de encima este “halo fatalista” cuando pienso en el futuro de la humanidad. Espero, no te dejes contagiar por el, aún asumiendo que este tipo de temas no están en tu agenda de preocupaciones del día, cosa que debe ser así. Solo inoficiosos, como yo, se toman unos minutos de su tiempo para pensar un poco sobre algo tan incierto y de poca importancia.

Es inevitable, en todo caso, no pensar en ello, cuando tantas señales de alarma repican por aquí y por allá. Será, sin duda, solo cuestión de tiempo, para que se hagan tan evidentes que hasta los más grandes escépticos y desinteresados pongan sus ojos en este asunto.

La pandemia del veinte y el veintiuno fue la primera campanada de alerta, aunque se habían dado muchas más antes, pero esta tiene el distintivo de haber sido universal. Sin importar la edad que tenías cuando la viviste, lo que se vivió durante esos dos años marcó, así no seamos conscientes de ello, la vida de todos. El diminuto virus que retó a la humanidad no hizo más que desnudar nuestra vulnerabilidad y lo frágiles que somos. Sea cual sea el origen del mismo, para no caer en lo paranoico y lo conspirativo, demostró lo mucho que pueden llegar a afectar a la humanidad entera. Se imaginan, la aparición de un virus mucho más letal propagándose rápidamente por la faz de la tierra? Nos borrará a todos, sin duda.

Cómo no pensar en lo que viene para la humanidad si la ciudad donde vivo, en el Caribe colombiano, registró el día de hoy una temperatura de 37 grados a la sombra, pero una sensación térmica de 41, con un sol abrazador que daba la sensación de querer derretir, con sus llamaradas ardientes, todo a su paso. Desde luego que no se trata solo de esta pequeña ciudad, que pareciera ser vecina del sol, sino de todo el planeta. El aumento significativo de la temperatura y los asombrosos cambios en los “patrones climáticos” son realmente alarmantes. Al punto que, de continuar así harán imposible la vida en muchas regiones del planeta, azuzados por grandes sequías (traducido como escasez de alimentos), migraciones masivas, incendios forestales y hasta conflictos y guerras por recursos como el agua o la comida.

Cómo no pensar en lo que viene para la humanidad, si hace tan solo unas horas, el cielo de Israelí se bañó de luces, cuál fuegos pirotécnicos, con más de 300 misiles balísticos lanzados desde “drones” por los Iraníes y que más que generar pánico en toda la región del medio oriente, le avisan al mundo que una tercera confrontación mundial, que será sin duda la más devastadora de la historia, está a la vuelta de la esquina?

Cómo no pensar en lo que viene para la humanidad cuando la desigualdad crece campante en el mundo entero y los esfuerzos de los países por reducir las brechas entre ricos y pobres no muestran los resultados esperados?

Definitivamente, en un mundo donde imperan los gobiernos mesiánicos, aferrados al poder y a ideologías en extremo belicosas y ruines, lejos, muy lejos de una visión compasiva y solidaria es muy difícil avizorar un futuro mejor para la humanidad, ni siquiera con las potencialidades que los avances tecnológicos parece prometer porque al final terminan siendo utilizados más para el mal que para el bien.

Así las cosas, muy por encima de esta visión fatalista con la que amanecí hoy, el futuro de la humanidad dependerá de cómo asuma y enfrente todos esos desafíos. Eso si, dejando claro, que si no es trabajando “juntos” como especie y tirando para el mismo lado, estamos definitivamente condenados.

Te agradezco si llegaste hasta el final de esta disertación. Déjame saber qué suscita en ti, si concuerdas o no. Estaré atento en leerte.

Ten un amable día y semana.


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