Las cosas y objetos sobre mi escritorio se han ido reduciendo poco a poco, pero también el desorden de las ideas en mi mente. No soy Elon Musk, ni pretendo serlo, por lo que he reducido al máximo las cosas por las que me preocupo, encargándome sólo de aquellas en las que puedo incidir y dejando a los designios del universo aquellas que escapan a mi control.
Mi alcoba aún está un tanto llena de cosas de las que puedo prescindir, pero tengo total claridad acerca de hacia dónde debo virar: “una alcoba hecha, pensada y acondicionada para descansar de la mejor manera posible, para resetearse y recargarse de energía cada noche, sin ningún tipo de distracciones.
Definitivamente, menos es más. Siempre pienso, en la idea de: cuánto necesitamos para vivir en este mundo?. Y aprendo al observar las aves que viven su día a día sin afán y sin preocupaciones, sin estar pendientes de la bolsa de valores o los problemas de inflación ni la carestía de la vida y el universo les provee de alimento todos los días y las viste de hermosos colores. En qué momento nos hicimos esclavos de los mercados y de la compulsión de comprar y llenarnos de cosas?.
Entre más cosas materiales nos amarren a este mundo, menos “libres” somos y más estrés y ansiedad cargamos en nuestra vida. Al final, nada nos llevaremos y retornaremos a la tierra totalmente desnudos, como un día llegamos.
Una vida mucho más plena, satisfactoria y con una mayor libertad nos espera al cruzar la puerta del “minimalismo”, dejando atrás la ansiedad y el estrés que el apego a lo material conlleva.
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Un feliz día 🌺🎉🙏
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