POR QUÉ CORRO?

¿Cuál es tu rutina de mañana? ¿Qué haces durante la primera hora del día?

Hace cuatro años, justo un poco antes de la pandemia, pesaba 95 kg y con mis escasos 1, 70 de estatura estaba en el rango de “obesidad mórbida”. La verdad, no lo notaba, para mí era imperceptible, aunque sintiera que físicamente no estaba bien. Vine a caer en cuenta de esta condición de “obesidad” cuando en el colegio donde laboraba algunos comenzaron a dejar de llamarme por el nombre y a decirme “gordo”, asumo que, no como un gesto de burla sino de cariño. En todo caso el repetido apelativo me arrojó contra el espejo y por primera vez fui consciente de mi condición.

Lo siguiente fue ir, obviamente, a consulta médica. Recuerdo ese día al médico, diciéndome que debía bajar de peso, mientras tomaba una Coca-Cola con pan y con una obesidad que triplicaba la mía. Salí del consultorio con una mezcla rara de desesperanza, rabia, risa y decepción. No obstante, me di a la tarea de bajar de peso: comencé a correr, poco a poco. En esos días, un gran amigo que venía practicando running hacía un tiempo subió una publicación a sus redes sociales donde invitaba a sus amigos a acompañarlo a un recorrido por la ciudad de 10 km el siguiente fin de semana. Recuerdo que leí la publicación y comenté: “Genial”, pero no creo que sea capaz de correr 500 metros”. Hace unos días Facebook me envió la publicación como un recuerdo, y fui consciente de lo logrado.

Comencé a correr para bajar de peso. Al principio, me costó mucho: corría dos o tres km diarios, me esforzaba pero no se veían los resultados, el peso permanecía invariable. Luego de varios meses así, decidí complementar la actividad física con una alimentación un tanto más controlada y balanceada, pues venía comiendo igual. El peso comenzó a bajar, al igual que las tallas. A la medida que bajaba el peso aumentaba el ritmo de carrera y la resistencia y desaparecían dolencias que siempre habían estado allí en las rodillas o la espalda. Una experiencia controlada de ayuno intermitente durante 6 meses fue definitivo para llegar al peso que en la actualidad tengo: 67 kg, aún tres o cuatro kilos de mi peso ideal de acuerdo a mi estatura, pero bastante liviano para correr y 28 kg por debajo del día que inicié.

Correr más que una actividad física es un estilo de vida

Lo que comenzó como una estrategia para bajar de peso se ha convertido, a mi edad (53 años) en un estilo de vida, en una actividad que me complementa, que me llena de vida y de plenitud. Correr es una experiencia tan maravillosa porque pone a prueba tus límites, porque le aporta a tu disciplina y porque las mejores ideas que se me ocurren se dan mientras corro. Sobra mencionar los beneficios que ha traído a mi vida en la salud, en la tranquilidad, en la mejora del sueño y la productividad.

Correr se volvió también un reto personal. Cuando corres no buscas superar a otros, buscas superarte a ti mismo, en todo sentido, porque es algo que va mucho más allá de lo físico. He corrido ya 5K, 10k, 15k, medias maratones y el 1 de septiembre de este año, correré por primera vez una “maratón” en la ciudad de Medellín. Será un reto de 42 kilómetros de resistencia, pero sobre todo de pasión y disfrute.

Entrenó varios días a la semana, muy de madrugada, cuando la ciudad apenas se quita de encima la pereza de la noche, atravieso sus calles por las aceras y andenes. Correr fue la “piedra angular” en mi equilibrio personal, porque fue lo primero que hice, luego llegaría de la mano de esta, una alimentación consciente y mucho más saludable que me tocó también ir aprendiendo, una alimentación para vivir. Llegó también a mi vida un enfoque “preventivo” de la salud, un conocer mi organismo y trabajarlo de tal forma que potencie su eficiencia, condición y salud. Correr también me llevó a una nueva percepción y conexión con la naturaleza, una nueva manera de vivir, una nueva forma de “ser y estar en el mundo”, donde la conexión con la naturaleza es fundamental. El 50% de las actividades que realizo las hago en espacios naturales: playas, bosques, montañas. Es algo indescriptible, no tiene precio.

Por último, correr me llevó a entender mejor en qué consiste el bienestar y me llevó a prácticas que potencian tanto mi paz mental como espiritual, como el yoga o el mindfunes.

Entienden ahora, por qué corro?. No se trata pues, de una simple actividad física, es un “estilo de vida”, una forma de “ser y estar en el mundo” Anímate.

Déjame saber en los comentarios lo que piensas al respecto. Me gustaría leerte.


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