Ser feliz

Cuando tenías cinco años, ¿qué querías ser de mayor?

Recuerdo, como si fuera ayer, muchas vivencias de mi niñez, divertidas y significativas todas, pero no las relataré, desde luego, aquí. Espero tener la oportunidad de hacerlo otro día. De momento, atendamos la pregunta que actúa como disparador creativo para escribir.

Como maestro, esta es tal vez la pregunta más usual con los niños: qué quieres ser cuando seas grande?. Y las respuestas, interesantes todas, varían desde las más modestas, como jardinero, repostera o policía; hasta más ambiciosas como presidente de la nación. De igual manera, cuando se le pregunta a los más grandes, adolescentes y jóvenes, las respuestas, aunque un tanto más enfocadas hablan de distintas profesiones u oficios. Pero, rara vez, mejor dicho nunca, se escucha como respuesta: “ser feliz”.

Desde esa percepción, podemos afirmar, que, ni la escuela, ni la familia, ni la misma sociedad educan hacia la búsqueda de lo que se supone debe ser lo primero en la vida de toda persona: “vivir una vida plena y feliz”. Ser médico, abogado o ingeniero, no garantiza que vayamos a ser felices, sin embargo, enfocamos toda la energía y esfuerzo a lo largo de la vida a alcanzar este tipo de fin.

Espero no estar siendo mal interpretado, en el sentido de que no demerito el poder hacerse profesional, sino el hecho de que lo que se supone debería ser lo más importante no sea “nunca” tenido en cuenta. De hecho, conozco humildes pescadores que viven a la orilla de mar y que tienen escasamente lo necesario para vivir que llevan una vida más plena y feliz que muchos afanados profesionales.

El llamado natural de la vida es que cada individuo logre desarrollar al máximo su propio potencial, la mejor manera en la que puede “ser y estar” en este mundo, lo que implica, desde luego, vivir una vida con “sentido, en la que predomine el “equilibrio personal”, la paz, la tranquilidad y la felicidad, palabras más, palabras menos, poder alcanzar la “plenitud en sus vidas”, que aunque tenga algo que ver con lo material, el bienestar y el “tener”, no está solo determinado por ello, si no más bien por la potencialización del “ser”

Así las cosas, no importa si serás zapatero, como decía el cantante Diomedez Díaz, u abogado, médico o ingeniero, lo realmente importante es que seas feliz.

Déjame saber en los comentarios que piensas al respecto. Un feliz descanso de Semana Santa a todos 🎉🌺🙏


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