¿A qué te gustaría dedicar más tiempo todos los días?
Podría pasar las 24 horas del día haciendo estas dos cosas: “leyendo y escribiendo”. En verdad, no les exagero, disfruto sobremanera de ambas.

Respeto, desde luego, a quienes optarían por invertir más parte de su tiempo en otras cosas como pasear, hacer deporte, ir al cine, cocinar o cualquier otra cosa que despierte su interés. Sin embargo, si considero que toda persona que se dedique a enseñar, que su labor de vida sea educar, debería tener entre sus preferencias la lectura. Los maestros estamos llamados a ser los primeros y los mejores lectores, sin importar el área que enseñemos. Cuando pienso en la poca motivación que tienen los niños, niñas, jóvenes y adolescentes hacia la lectura, me es imposible no preguntarme si estamos los profesores inspirando, a través del ejemplo, a los estudiantes a convertirse en lectores. Me pregunto: qué tan buenos lectores somos los maestros, cuál es nuestro nivel de lectura (libros por años), y qué tanto disfrutamos leyendo?. Resulta, entonces, contra intuitivo que exijamos a nuestros estudiantes que lean y se enamoren de la lectura cuando no pasa eso en nosotros.
Díganme ustedes, si puede existir una mejor escena que estar en una cabaña frente al mar con un estante lleno de buenos libros, una buena provisión de café y vinos y sin compromisos de ninguna índole a fin de entregarnos por completo al placer de leer y escribir?.
Sobra señalar por acá los beneficios que este par de cosas traen a nuestras vidas, bastaría con precisar que, de una u otra forma, somos lo que leemos y que escribir es la mejor terapia que conozco.
A pues, a los libros.
Deja un comentario