¿Quién es la persona más segura de sí misma que conoces?
No conozco a la persona más segura de sí misma, pero, si a la más insegura: “yo”. Y no me apena reconocerlo. Para mí, que, como tú, navegas en este mar de incertidumbre que es la vida, la confianza en mi mismo y en lo que soy es una conquista diaria.

Hay días en los que me levanto con la detestable sensación de que no he hecho nada productivo y que no tengo las cualidades necesarias para sacar mis sueños a flote, días en los que toca recoger del suelo los pedacitos de la autoconfianza y armarlos como un rompecabezas. Tal vez te pase igual. No te afanes ni te preocupes, eres de los míos, supongo que hace parte de la vida.
Comencemos por entender lo que significa la autoconfianza o creer en nosotros mismos. La autoconfianza es tener la convicción firme de que somos capaces de afrontar con éxito los desafíos de la vida; es confiar en nuestras capacidades y habilidades. Creer en uno mismo implica reconocer nuestras fortalezas, pero también ser conscientes de nuestras debilidades. Esto está íntimamente relacionado con la autoestima, que es la medida en que nos estimamos a nosotros mismos. Las personas que gozan de una gran autoestima se sienten bien consigo mismas, con lo que son y con sus capacidades y, en esa medida, es mucho más probable que tomen riesgos.
Entonces, digamos que la autoconfianza se basa en la autoestima: cuando tenemos una alta autoestima, creemos en nuestras capacidades y nos sentimos seguros de nosotros mismos.
Y se preguntarán ustedes entonces, cómo lo afronto, cómo logro restaurar la confianza en mi mismo?. Pues bien, he aquí las respuestas.
Lo primero que hago es recordar, mirar atrás lo que he hecho, los logros (grandes y pequeños) que he alcanzado en mi vida y esto me estimula, me anima a seguir, me renueva la confianza. Lo segundo, es despersonalizar las cosas, es decir, mirarlo todo desde una perspectiva superior; me explico: cada cosa que hacemos, laboral o personalmente, tiene un propósito superior; por ejemplo, en mi caso particular, no so se trata solo de ser un excelente maestro, sino en poder aportarle a la sociedad, en poder sumar pequeños esfuerzos para construir un mundo mejor. Cuando se mira desde esa perspectiva superior te quitas de encima el miedo a que algo te salga mal. Otra cosa que hago, que me funciona y que, obviamente recomiendo es pensar en las personas que importan en mi vida, esas por las que vale la pena todo esfuerzo, por las que eres capaz de no rendirte y seguir; que en mi caso son mis hijas. Pensar en ellas es el mejor aliciente que puedo hallar para mejorar mi autoconfianza y seguir.
Desde luego que, hay otras cosas que ayudan y mencionaré rápidamente algunas sin entrar en detalles:
Suelo enfocarme, en esos momentos críticos en mis fortalezas. Las pienso, las reflexiono y las interiorizo.
Organizo con mucha claridad mi agenda diaria y semanal, estableciendo metas a corto plazo, eso me ha ayudado mucho en verdad.
Intento mantener el foco en pensamientos positivos con relación a mis compromisos y responsabilidades y hacer a un lado los pensamientos negativos.
Trato de rodearme de personas positivas, que puedan aportarle a mi vida.
Me esfuerzo en mantener un diálogo interior constructivo (entiéndase como eso que nos estamos diciendo a nosotros mismos constantemente)
Dejo mis cargas a Dios y confío, porque estoy seguro que siempre me sostiene y me enaltece.
Pues bien, de esa forma, poniendo en práctica lo expuesto, logro recuperar la autoconfianza y seguir avanzando en la conquista de mis sueños. Y tú, cómo lo haces. Déjamelo saber en los comentarios. B
Deja un comentario