Fue tu culpa 😞

Si pudieses prohibir para siempre una palabra que todo el mundo usa, ¿cuál sería? ¿Por qué?

Siempre estamos buscando la culpa en los demás, atribuyendo en otros las responsabilidades de lo que nos sucede en la vida, incapaces de mirar hacia adentro, de detenernos por instante a pensar en nuestras acciones, de manera objetiva y crítica. Es mucho más fácil apuntar hacia el otro con nuestro dedo para despojarnos de toda culpa, que tener la gallardía de reconocer que nos equivocamos; y el resultado final de todo esto es que con el tiempo esa culpa regresa a nosotros multiplicada por mil, porque podremos engañar a los demás, pero, a nuestra conciencia nunca. No se puede crecer, además, cuando no reconocemos la responsabilidad de nuestras decisiones y acciones, ni se puede tener paz y tranquilidad sabiendo que otros pagan el reproche social por lo que nosotros hicimos. El virtuosismo anhelado que todos buscamos empieza por reconocer con humildad cuando nos equivocamos: ante los demás, ante Dios, pero sobretodo, ante nosotros mismos. Así que la próxima vez que tu dedo señale a los demás, fíjate que los otros tres dedos de tu mano te señalan a ti. El Profe Domingo Espitia 🌎


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